Llegó Pokemon y se lió la gorda

A estas alturas del partido todo el mundo ya sabe que hay un juego nuevo para móviles llamado Pokemon Go que está arrasando en todo el mundo. Un juego con unas reglas simples que hace uso de la tecnología que llevamos en nuestros bolsillos; GPS, cámara, táctil, giroscopio, etc…

pokemongo

La tipología del juego no es nada nuevo. Ya en el 2013 Niantic, la empresa que se ha encargado de desarrollar Pokemon Go, sacó a la luz Ingress, un juego de realidad aumentada con unas reglas y método de juego muy parecido a Pokemon Go, pero que, a diferencia de éste, no alcanzó tanta popularidad entre el público en general, aunque si entre los frikis de la tecnología. Tal vez el hecho de estar sólo en inglés echó a muchos para atrás.

Ahora con Pokemon Go, han conseguido que todo el mundo se enganche, desde niños de 10 años hasta cuarentones de esos que se dice que “ya no están en edad de jueguecitos”. Han simplificado el juego, lo han traducido a varios idiomas y le han puesto la imagen de algo de lo que todo el mundo ha oído hablar aunque no supiésemos muy bien lo que eran. Los Pokemons. ¿Quién no ha oído hablar alguna vez de Picachu? Ese cóctel aderezado con que todos los blogs, vlogs y mass media hablan de él, han convertido un juego que podría haber sido uno más entre los cientos de miles que existen en las plataformas móviles, en el juego mas descargado y usado de la historia.

pokemon

Como anécdota graciosa, ayer mientras recogía objetos de una pokeparada de un parque, una madre que hablaba con otra decía “¡Mira! ¡otro con el juego ese! Esto se está convirtiendo en algo peligroso. Porque si eres adulto sabes cuando parar, pero los niños… ellos quieren estar jugando todo el día”.

¡Pues claro que quieren jugar todo el día! ¡Son niños! ¿Qué hay de malo en ello? Para un juego que hace que la gente se mueva de aquí para allá en vez de estar sentado en el sofá viendo la tele o jugando a la videoconsola, que invita a relacionarse con otros jugadores y que además te ayuda a descubrir monumentos y cosas curiosas de tu localidad, les genera rechazo. Supongo que será como todo, el miedo a lo desconocido. Si eres uno de esos padres preocupados porque su retoño juegue a Pokemon Go, te invito a que lo instales, salgas a la calle y experimentes el juego. Con una hora bastará para darte cuenta que no hay nada malo en él.

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